ciudad de cristal, a coruña
La Avenida de la Marina, muestra las características galerías coruñesas que dan forma el mayor conjunto acristalado del orbe y le han granjeado a la ciudad el sobrenombre de Ciudad de Cristal. Se comenzaron a construir a fines del siglo XVIII gracias a la evolución arquitectónica gallega de proteger del viento y de la corrosión de la brisas del mar las ventanas, terrazas y balcones de aquellas poblaciones orientadas al mar. Estas galerías abundan por toda Galicia, pero es en las Rías Altas y sobre todo en A Coruña donde alcanzan su máximo uso y explendor. Estos blancos miradores de cristal, antaño pertenecientes a las antiguas casas de pescadores, fueron ideadas originariamente para disponer de lugares soleados donde secar el pescado.
Las galerías acristaladas, contrariamente a la creencia popular, no corresponden a la fachada de las casas sino a su parte posterior ya que las fachadas se asoman a la Plaza de María Pita y a las antiguas calles de Riego de Agua y de la Calle Real. Así los pescadores veían el puerto desde sus casas y protegían las fachadas de las lluvias, aprovechando la luz natural con estas balconadas. A espaldas de estas edificaciones, se encuentra el conjunto geométrico de la Plaza de María Pita (con casi un cuadrado de 100 metros de lado), presidido por edificio del Ayuntamiento, construido a principios del siglo XX con el impulso de la burguesía ilustrada para simbolizar la fuerza del poder civil como desmarque de la tutela clerical. La estatua de María Pita, en el centro de la plaza, recuerda a la heroína coruñesa que en el siglo XVI hizo frente al pirata inglés Drake, corsario al servicio de la reina de Inglaterra, evitando la invasión de la ciudad. Conformada por soportales y edificios acristalados, esta elegante plaza da acceso a la ciudad vieja, a la que el monarca Alfonso IX concedió foro y defensa hace ahora justo 800 años, en 1208.
Nikon D80


















